Según los informes, la persona X, de 55 años, como se conoce a la mujer estadounidense que se sacrficaria el 17 de julio, había viajado a Suiza, pero la policía cantonal de Zúrich confirmó que se desconoce su paradero actual. Los informes dicen que le habían dicho que no era una candidata adecuada para la eutanasia por la cápsula, apodada el «Tesla de la muerte» por los medios populares debido a su apariencia visual, aunque no existe ninguna asociación con el fabricante de automóviles eléctricos de Elon Musk. “Dada su situación, está claro que se trata de una persona que ahora debería recibir atención de salud mental, en lugar de cualquier tipo de asistencia para el suicidio”, habría dicho Nitschke.