En Teuchitlán, México, se encontró un campo de exterminio, donde se encontraron numerosos cráneos humanos junto a altares dedicados a la Santa Muerte.

El Rancho Izaguirre, utilizado por el Cartel Jalisco Nueva Generación, fue el escenario de este horroroso hallazgo. Las autoridades encontraron restos humanos calcinados, objetos personales y cartas de despedida escritas por víctimas forzadas a unirse al crimen organizado. La presidenta Claudia Sheinbaum ha exigido una investigación profunda y transparente sobre lo sucedido.
La comunidad internacional ha expresado su solidaridad con las familias de las víctimas, y la ONU ha calificado el descubrimiento como «perturbador». Este incidente subraya la necesidad urgente de acciones efectivas contra el crimen organizado en México.
Las autoridades mexicanas y la comunidad internacional trabajarán juntas para combatir estos actos atroces y brindar justicia a las víctimas y sus familias.