En un sorprendente giro de los acontecimientos, el líder de Hamás y el segundo al mando de Hezbolá fueron asesinados con pocas horas de diferencia. Muchos consideran que estos asesinatos marcan un punto de inflexión en el conflicto entre Israel y sus enemigos en el Medio Oriente. Los informes indican que murió en un ataque aéreo en el lugar donde se encontraba. El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, amenazó con vengarse severamente de Israel por el asesinato en suelo iraní. Estados Unidos había designado a Haniyeh como terrorista global y él mantenía estrechas relaciones con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní afirmó que el martirio de Haniyeh fortalecerá los lazos entre Teherán, Palestina y la resistencia. Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron la eliminación de Fuad Shukur, un líder de Hezbolá en Beirut. El portavoz de las FDI, Daniel Hagari, señaló que Shukur fue responsable de la masacre de Majdal Shams y tenía la sangre de muchos en sus manos. Shukur también participó en el intento de 1983 en Beirut que mató a 241 marines estadounidenses.